Conjeturas sobre el supuesto retiro de Jim Dalton
El catastro no es sencillo
a media tarde
cuando el desastre es la única latencia
y un trajín de voces agitadas
lo inunda todo
con la liviandad del viento
Niños Jugando en el traspatio/
chalacas suben/chalacas bajan
Palomas copulando
en el oxido de los techos/
Señoras/Señores/
Ebrios/
Todos/
abren y cierran puertas
murmuran tras las cercas
caen
como polillas encandiladas
como perros
cansados de girar sobre la misma órbita
(Cuidado
a velocidad de vértigo
los dedos se adormecen
la carótida se inflama
el cuerpo se transparenta
la hazaña ahí es el cálculo del verso
quel verso sea lo que quiera
que todo en él está permitido)
Desfile de colores en la alambra
y Jim Dalton
que trasiega en el silencio
con la lentitud de los retirados
se desplaza
a media tarde
hacia la estación en ruinas
con las maletas llenas
de bártulos inservibles
recogidos
en unos cuantos desbarrancaderos
de la Agüita
muñecas amputadas
marcos de bicicleta
neumáticos
teteras
ollas
zapatos
Prozac/Valium/Marihuana/Peyote/Mezcalina/Cocaína/Heroína/Anfetaminas
Artanes/Tornariles
Por si al cuchillo de cocina
se le ocurre fallar en el último minuto.
Di end
Hualpencillo
Porqué no El tajo
Porqué no Welcome to El Tajo
territorio de Dalton
Starring
donde todos desaparecen
solo
para dejar el rastro
como olisqueada
mancha vieja
de vino añejo
de vino en caja
en la solapa
de tu gabardina
de luto
Soy el héroe
en domingo
mientras recordamos
como viejos que somos
las ganadas
apiñados frente al proyectógrafo
La vida en imágenes
es mejor
me digo Jim
mirando la vieja
que llena las copas
por los muertos que estamos
y los que ya no están.
Su ello que tiene ella de nostálgica la noche/Dalton a solas olisqueándose los pies
Tomando en cuenta
La persona de su cuerpo
Reparo
(A solas
A secas
tamaño silencio enquistado
de noche en Hualpencillo
las paredes se hacen eternas)
en la única soledad que existe
en ausencia total de su belleza.
Dalton afiebrado/llueve hace semanas tras los mismo vidrios
Sueño que me circuncidan
Que me dan cicuta
Que por los párpados me tiran
mis acreedores
Que me gorjea el cuervo
una canción de cuna
en medio del desierto
Que de tanto estar enhiesto
en el cubículo
se me cansa el seso
y me disparo
de sentir en la piel
sol quemante
y reflejo miserable
que infarta
en este supuesto paraíso
Golpean
Golpean
empalan ciegos/
sordos/mudos/
anormales/bestias
por los pies
obligan a besarle
A Jim
A Jim
A Jim
cruzando la alberca
escapando del fuego
prisionero en la ruedita de Chicago
Flores mustias
como promesas
en el ocaso interminable.
Diario, Día III
I
Hualpencillo o el mar, dijo la voz
Y luego todo discurrió como entre cantos superpuestos
Voces superpuestas de niños apilados en iglesias y capillas
catedrales y templos
Pilas de niños sobre charcos de lluvia en las bóvedas de Cristo
Un coro de niños hermosos arrasados por la guerra
O a punto de ser arrasados por la guerra
Unos sobre otros
Como luces atropelladas por un mar de luces todavía más grandes
Una pantalla infinita de luces chisporroteando en la caverna del lobo
Y obuses que caen espantando a la noche sobre excavaciones fulminantes
II
Esos niños son cualquier hombre, Jim
No llores, no te apenes
Nada más que otros perdidos en la ciénaga del tiempo
Tu mismo sentado a la orilla del mar
En espera de un nuevo año con las manos vacías
La salvación de Hualpencillo caerá por su peso, Jim
Y el mundo entero no es más que la cifra exagerada de una misma y gran caída
III
Tranquilo Jim, Tranquilo
Basta de llorar
Ya sé que las naves se han quemado con los cuerpos
Pero incluso así tienes el mar
El mar o Hualpencillo, Jim
¿Escuchaste? El mar o El Desierto
Así que Elige,
Pero deja ya de llorar, por favor
Estás viejo para esas cosas
¡Te lo dije, Jim!
Deja ya de comportarte como si fueras un cobarde.
Diario, sección IIIa, día XXV
I
No hay dolor en aquesa poesía, Jim
Puro simulacro sobre mantos de terciopelo
II
Uno/dos/tres gritos no bastan
Porque vasta es la noche y una sola
Y todos sus hijos son iguales
(Sombras congeladas sobre el columpio del hastío)
III
Poetas que se disfrazan de locos
Y rasgan vestiduras, pero sólo eso
Jamás han asestado un golpe que disloque una mandíbula
Sin embargo hablan de la muerte como si fueran Hamlet
regresando del mar
El mundo no es más que una gran bóveda, Jim
¿Lo entiendes?
Y así es como acabaremos
encerrados y ajenos
a cualquier final sorpresivo
IV
Mejor harías, Jim
En espera del glaucoma heredado de tu abuelo
Imitando su voz y su silencio
O de una vez por todas hazte a un lado
como tu propio padre
Así Jim, quietito tras los vidrios y a esperar, qué
La luz, el reflejo, otro rostro, quizá
Distinto al tuyo



2 comentarios:
Joven:
No sé si recuerda, pero hace tiempo le dije que su poesía algo encubre, algo esconde, incluso me atreví a decirle que lo descubriría, y lo haré. un abrazo.
Ricardo
Que tal tu poema: no sé, a estas alturas ya no se sabe mucho de mucho, menos de esto. Pero me suena mucho a mucho de mucho de lo que ya escuchado por las calles del Concepción que nunca cambia sus delirios, aunque algo TUYO hay; una brasa que está por encender.
Te saludo.
Juan Torres Jiménez
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