
Nosocomio
De la enfermedad como decisión propia
Alguien dice que viaja.
Y entonces lo hace.
Deja, aproximadamente,
Toda una vida, un gran estanco,
Una bacinica que pesa
Como los mil demonios.
“somos gatos salvajes
Quedamente adornados
en el traspatio”,
le dice su amigo
al oído.
Entonces lo hace.
Día uno
Una mandíbula Desvencijada
Como una ciudad
Cayendo
Dientes si,
Dientes no,
Esa es la vista al frente.
El pasillo que pierdo
Ahora
Es mi mejor espejo.
fichas
me hicieron una ficha,
mi número
el
un millón
de huesos
antes que yo.
Bitácora uno
La noche cero
Tiene un tiempo que no se mide
En horas o en días
O en lunas.
De ubicarlo en un mes,
Mejor olvidarse.
Comienza cuando ella desciende del tren
Y dice que aún no llega
I
Había un par de
Enfermeras
Muy putas
Bitácora dos
Pero no termina.
En ese espacio que es un rizo del tiempo,
Caben:
Los visajes oscuros que nos es dable imaginar a solas,
Las frases gastadas de una despedida,
Los poemas infernales que hacemos.
Sin recados
Ayer Los guardias
Me pasaron una llamada,
Era un amigo muerto, me hablaba de temas muertos.
Y sí, por supuesto
Que la voy amar por siempre, le dije,
y le colgué.
Estaba al otro lado del mundo,
Pero ya no importa, por que yo estoy también muerto ahora.
Bitácora tres
Aunque nos preocupamos
Siendo cuidadosos,
Esa noche a la
Que no quiero llamar cero,
Nos robaron.
De sus gabardinas a la mía
Tejieron sus manos invisibles
Sus murmullos afilados
Un camino de ausencia
Lo que hubo,
Lo que fue tocado,
Se hizo ausente
Olvido su peso
Y pertinencia.
Ellos eran la niebla
Esa noche.
II
Había un par de
Enfermeras
que nos bajaban la fiebre
Bitácora cuatro
Por otro lado
No hay una contraparte
No hay algo como “el día cero”
Que me sea aciago.
No hay mes cero,
No hay semana cero,
No hay año cero,
Solo una noche que se abrió
Como un grifo olvidado
III
Había un par de
Enfermeras
Muy atentas
De augurios
Sueño con vikingos de traje,
Sueño con perros salvajes,
Sueño con pistoleros a sueldo
Que vienen por mí,
Más cuando despierto
Son mis médicos de cabecera
Que vienen por mí.
IV
Una de las enfermeras
está preñada.
Ese hijo,
Si bien, nadie lo ha dicho,
Es de todos los terminales.
Nostalgia
Hablaste de una foto
(Me habías hecho una promesa)
Octogenaria
Antes de partir,
Antes de bajar,
Aún la noche de ausencias
Como una cometa sin hilo,
No caía, no había cifras, números neutros.
Y yo esperaba,
Por mi correo, ¡que llegará!
Un extravío que intuía.
Yo mismo había perdido tu boca de grieta.
Una imagen que lleno de olvido mi busca
V
La enfermera ha muerto en el parto.
El niño ha sido adoptado
Por los terminales.
-un padre menos cada día-
-un padre nuevo al otro-
(Nada de cartas).
Bitácora cinco
A pesar de que he buscado
Y estoy cierto de haber visto
Sus rostros
No recuerdo, no recuerdo
Que la ciudad sea
De tal manera desierta
Ni que sus ladrones sean fantasmas
Tampoco recuerdo ese sonido de grifo irreparable
Ítaca
¿Como se llama el
Perro de Ulises,
Como se llama
Su mujer?.
Durante veinte años
Seré yo volviendo
Mientras teje un su mente
Una cura para todos los males


2 comentarios:
¿Quién hizo esto? Muy sorprendida. De verdad, agradablemente sorprendida.
joven A:
Luego de nuestro primer paseo ultranovista por las calles de Talcahuano y que usted me explicara de bella manera los avatares de Ultranovismo, he pensado bastante sobre aquello... ¿me sumo o no? me lanzo al desplazamiento o no? tomar decisiones, muchas, sobre todo ahora. Pero gracias a magias como la suya, todo se hace más bello.
Gracias por la poesía, la magia, la sopaipilla, el tren, la grabación, la historia.
un abrazo.
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