
DE LO ANTÓNIMO EN EL NOMBRE
Cuando perdimos por completo
El miedo a la verticalidad de las vértebras
De improviso recordamos
Lo congénito de nuestra forma
Y enfrentados a esa nostalgia
Preferimos alejarnos
Descubriendo que de nuestras huellas
Perfectas constelaciones emergían.
Sí
Han intentado seducirme algunos demonios
Aparecieron tiernamente
En una oscuridad abrumadoramente bella.
Los llevé conmigo creyéndoles ángeles
Reconociéndolos exactos en las mismas melodías
Me acariciaron con sus espinas
Dejando hermosas cicatrices
De pronto incluso
De sus espaldas insolentes
Emergían alas inmensas
Parecían tan perfectos
Que nunca fui capaz de reconocer sus sombras
Espantándome la luz.
Estoicamente percibo:
Tu descomposición facial
No tornó, precisamente
A tan terrible belleza
Por ver a Judas
Besar mi mejilla izquierda.
He visto la magia
En rostros, que como el tuyo
Jamás podrían negarse
La siempre impresionante presencia
De la ira
Sin obstruir
La perfecta redondez de los ojos.
Ante la certeza
De no poder regresar a tu vientre
Quiero ser otro
Para no adivinar
La identidad de estas amantes
Que ocultas
Me sentencian a una melancolía incierta.
Quiero ser otro
Para no reconocer
En melodías añejas
Las sensaciones perdidas
De lo que fui en mi primera forma.
Quiero ser otro
Para que los gatos no me sigan
Ni esperen en mi puerta
Un alimento que escasea
Para no avergonzarme
Si me sorprendo en la mirada de los niños.
Ser otro
Construirme de nuevo el pasado
Ceder paciente a la posibilidad
De no entender
Tanta distancia, tanto silencio.
Ser otro
Aquí. Ahora
Ante la certeza de intuir
Que a tu vientre ya no puedo regresar.
Me quitaras de la conciencia
La arrogante luminosidad de estas gentes
Por que me azotan
Con el flagelo de su belleza.
Te ignorara lo pasado
Con tal de no revelarme
En ignominia silenciosa
Del presente en que ahora te veo
Lo antónimo en mi nombre.


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