domingo, 15 de julio de 2007

GLORIA SEPÚLVEDA

Gloria Sepúlveda es la primera mujer ultranovista en Chile. Su formación intelectual parte a los doce con la lectura enceguecedora de Woolf y ha continuado ininterrumpidamente muy pesar de los avatares del tiempo y el espacio. Su potencia creadora e intelectual la perfilan como uno de los pilares del ultranovissmo.












DE LO ANTÓNIMO EN EL NOMBRE



Cuando perdimos por completo

El miedo a la verticalidad de las vértebras

De improviso recordamos

Lo congénito de nuestra forma

Y enfrentados a esa nostalgia

Preferimos alejarnos

Descubriendo que de nuestras huellas

Perfectas constelaciones emergían.


...

Han intentado seducirme algunos demonios

Aparecieron tiernamente

En una oscuridad abrumadoramente bella.

Los llevé conmigo creyéndoles ángeles

Reconociéndolos exactos en las mismas melodías

Me acariciaron con sus espinas

Dejando hermosas cicatrices

De pronto incluso

De sus espaldas insolentes

Emergían alas inmensas

Parecían tan perfectos

Que nunca fui capaz de reconocer sus sombras

Espantándome la luz.

...


Estoicamente percibo:

Tu descomposición facial

No tornó, precisamente

A tan terrible belleza

Por ver a Judas

Besar mi mejilla izquierda.

He visto la magia

En rostros, que como el tuyo

Jamás podrían negarse

La siempre impresionante presencia

De la ira

Sin obstruir

La perfecta redondez de los ojos.

...


Ante la certeza

De no poder regresar a tu vientre

Quiero ser otro

Para no adivinar

La identidad de estas amantes

Que ocultas

Me sentencian a una melancolía incierta.

Quiero ser otro

Para no reconocer

En melodías añejas

Las sensaciones perdidas

De lo que fui en mi primera forma.

Quiero ser otro

Para que los gatos no me sigan

Ni esperen en mi puerta

Un alimento que escasea

Para no avergonzarme

Si me sorprendo en la mirada de los niños.

Ser otro

Construirme de nuevo el pasado

Ceder paciente a la posibilidad

De no entender

Tanta distancia, tanto silencio.

Ser otro

Aquí. Ahora

Ante la certeza de intuir

Que a tu vientre ya no puedo regresar.

Me quitaras de la conciencia

La arrogante luminosidad de estas gentes

Por que me azotan

Con el flagelo de su belleza.

Te ignorara lo pasado

Con tal de no revelarme

En ignominia silenciosa

Del presente en que ahora te veo

Lo antónimo en mi nombre.



1 comentario:

Anónimo dijo...
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