jueves, 19 de julio de 2007
FELIPE FUENTEALBA
LEA EL LAUREADO CUENTO; "LEVIATAN" DE FELIPE FUENTEALBA , EN WWW.CIUDADINVISIBLE.CL
domingo, 15 de julio de 2007
ALONSO TAPIA

Nosocomio
De la enfermedad como decisión propia
Alguien dice que viaja.
Y entonces lo hace.
Deja, aproximadamente,
Toda una vida, un gran estanco,
Una bacinica que pesa
Como los mil demonios.
“somos gatos salvajes
Quedamente adornados
en el traspatio”,
le dice su amigo
al oído.
Entonces lo hace.
Día uno
Una mandíbula Desvencijada
Como una ciudad
Cayendo
Dientes si,
Dientes no,
Esa es la vista al frente.
El pasillo que pierdo
Ahora
Es mi mejor espejo.
fichas
me hicieron una ficha,
mi número
el
un millón
de huesos
antes que yo.
Bitácora uno
La noche cero
Tiene un tiempo que no se mide
En horas o en días
O en lunas.
De ubicarlo en un mes,
Mejor olvidarse.
Comienza cuando ella desciende del tren
Y dice que aún no llega
I
Había un par de
Enfermeras
Muy putas
Bitácora dos
La noche cero comienza,
Pero no termina.
En ese espacio que es un rizo del tiempo,
Caben:
Los visajes oscuros que nos es dable imaginar a solas,
Las frases gastadas de una despedida,
Los poemas infernales que hacemos.
Sin recados
Ayer Los guardias
Me pasaron una llamada,
Era un amigo muerto, me hablaba de temas muertos.
Y sí, por supuesto
Que la voy amar por siempre, le dije,
y le colgué.
Estaba al otro lado del mundo,
Pero ya no importa, por que yo estoy también muerto ahora.
Bitácora tres
Aunque nos preocupamos
Siendo cuidadosos,
Esa noche a la
Que no quiero llamar cero,
Nos robaron.
De sus gabardinas a la mía
Tejieron sus manos invisibles
Sus murmullos afilados
Un camino de ausencia
Lo que hubo,
Lo que fue tocado,
Se hizo ausente
Olvido su peso
Y pertinencia.
Ellos eran la niebla
Esa noche.
II
Había un par de
Enfermeras
que nos bajaban la fiebre
Bitácora cuatro
Por otro lado
No hay una contraparte
No hay algo como “el día cero”
Que me sea aciago.
No hay mes cero,
No hay semana cero,
No hay año cero,
Solo una noche que se abrió
Como un grifo olvidado
III
Había un par de
Enfermeras
Muy atentas
De augurios
Sueño con vikingos de traje,
Sueño con perros salvajes,
Sueño con pistoleros a sueldo
Que vienen por mí,
Más cuando despierto
Son mis médicos de cabecera
Que vienen por mí.
IV
Una de las enfermeras
está preñada.
Ese hijo,
Si bien, nadie lo ha dicho,
Es de todos los terminales.
Nostalgia
Hablaste de una foto
(Me habías hecho una promesa)
Octogenaria
Antes de partir,
Antes de bajar,
Aún la noche de ausencias
Como una cometa sin hilo,
No caía, no había cifras, números neutros.
Y yo esperaba,
Sentado allá o acá,
Por mi correo, ¡que llegará!
Un extravío que intuía.
Yo mismo había perdido tu boca de grieta.
Una imagen que lleno de olvido mi busca
V
La enfermera ha muerto en el parto.
El niño ha sido adoptado
Por los terminales.
-un padre menos cada día-
-un padre nuevo al otro-
(Nada de cartas).
Bitácora cinco
A pesar de que he buscado
Y estoy cierto de haber visto
Sus rostros
No recuerdo, no recuerdo
Que la ciudad sea
De tal manera desierta
Ni que sus ladrones sean fantasmas
Tampoco recuerdo ese sonido de grifo irreparable
Ítaca
¿Como se llama el
Perro de Ulises,
Como se llama
Su mujer?.
Durante veinte años
Seré yo volviendo
Mientras teje un su mente
Una cura para todos los males
GLORIA SEPÚLVEDA

DE LO ANTÓNIMO EN EL NOMBRE
Cuando perdimos por completo
El miedo a la verticalidad de las vértebras
De improviso recordamos
Lo congénito de nuestra forma
Y enfrentados a esa nostalgia
Preferimos alejarnos
Descubriendo que de nuestras huellas
Perfectas constelaciones emergían.
Sí
Han intentado seducirme algunos demonios
Aparecieron tiernamente
En una oscuridad abrumadoramente bella.
Los llevé conmigo creyéndoles ángeles
Reconociéndolos exactos en las mismas melodías
Me acariciaron con sus espinas
Dejando hermosas cicatrices
De pronto incluso
De sus espaldas insolentes
Emergían alas inmensas
Parecían tan perfectos
Que nunca fui capaz de reconocer sus sombras
Espantándome la luz.
Estoicamente percibo:
Tu descomposición facial
No tornó, precisamente
A tan terrible belleza
Por ver a Judas
Besar mi mejilla izquierda.
He visto la magia
En rostros, que como el tuyo
Jamás podrían negarse
La siempre impresionante presencia
De la ira
Sin obstruir
La perfecta redondez de los ojos.
Ante la certeza
De no poder regresar a tu vientre
Quiero ser otro
Para no adivinar
La identidad de estas amantes
Que ocultas
Me sentencian a una melancolía incierta.
Quiero ser otro
Para no reconocer
En melodías añejas
Las sensaciones perdidas
De lo que fui en mi primera forma.
Quiero ser otro
Para que los gatos no me sigan
Ni esperen en mi puerta
Un alimento que escasea
Para no avergonzarme
Si me sorprendo en la mirada de los niños.
Ser otro
Construirme de nuevo el pasado
Ceder paciente a la posibilidad
De no entender
Tanta distancia, tanto silencio.
Ser otro
Aquí. Ahora
Ante la certeza de intuir
Que a tu vientre ya no puedo regresar.
Me quitaras de la conciencia
La arrogante luminosidad de estas gentes
Por que me azotan
Con el flagelo de su belleza.
Te ignorara lo pasado
Con tal de no revelarme
En ignominia silenciosa
Del presente en que ahora te veo
Lo antónimo en mi nombre.
RICARDO TOLOZA
Conjeturas sobre el supuesto retiro de Jim Dalton
El catastro no es sencillo
a media tarde
cuando el desastre es la única latencia
y un trajín de voces agitadas
lo inunda todo
con la liviandad del viento
Niños Jugando en el traspatio/
chalacas suben/chalacas bajan
Palomas copulando
en el oxido de los techos/
Señoras/Señores/
Ebrios/
Todos/
abren y cierran puertas
murmuran tras las cercas
caen
como polillas encandiladas
como perros
cansados de girar sobre la misma órbita
(Cuidado
a velocidad de vértigo
los dedos se adormecen
la carótida se inflama
el cuerpo se transparenta
la hazaña ahí es el cálculo del verso
quel verso sea lo que quiera
que todo en él está permitido)
Desfile de colores en la alambra
y Jim Dalton
que trasiega en el silencio
con la lentitud de los retirados
se desplaza
a media tarde
hacia la estación en ruinas
con las maletas llenas
de bártulos inservibles
recogidos
en unos cuantos desbarrancaderos
de la Agüita
muñecas amputadas
marcos de bicicleta
neumáticos
teteras
ollas
zapatos
Prozac/Valium/Marihuana/Peyote/Mezcalina/Cocaína/Heroína/Anfetaminas
Artanes/Tornariles
Por si al cuchillo de cocina
se le ocurre fallar en el último minuto.
Di end
Hualpencillo
Porqué no El tajo
Porqué no Welcome to El Tajo
territorio de Dalton
Starring
donde todos desaparecen
solo
para dejar el rastro
como olisqueada
mancha vieja
de vino añejo
de vino en caja
en la solapa
de tu gabardina
de luto
Soy el héroe
en domingo
mientras recordamos
como viejos que somos
las ganadas
apiñados frente al proyectógrafo
La vida en imágenes
es mejor
me digo Jim
mirando la vieja
que llena las copas
por los muertos que estamos
y los que ya no están.
Su ello que tiene ella de nostálgica la noche/Dalton a solas olisqueándose los pies
Tomando en cuenta
La persona de su cuerpo
Reparo
(A solas
A secas
tamaño silencio enquistado
de noche en Hualpencillo
las paredes se hacen eternas)
en la única soledad que existe
en ausencia total de su belleza.
Dalton afiebrado/llueve hace semanas tras los mismo vidrios
Sueño que me circuncidan
Que me dan cicuta
Que por los párpados me tiran
mis acreedores
Que me gorjea el cuervo
una canción de cuna
en medio del desierto
Que de tanto estar enhiesto
en el cubículo
se me cansa el seso
y me disparo
de sentir en la piel
sol quemante
y reflejo miserable
que infarta
en este supuesto paraíso
Golpean
Golpean
empalan ciegos/
sordos/mudos/
anormales/bestias
por los pies
obligan a besarle
A Jim
A Jim
A Jim
cruzando la alberca
escapando del fuego
prisionero en la ruedita de Chicago
Flores mustias
como promesas
en el ocaso interminable.
Diario, Día III
I
Hualpencillo o el mar, dijo la voz
Y luego todo discurrió como entre cantos superpuestos
Voces superpuestas de niños apilados en iglesias y capillas
catedrales y templos
Pilas de niños sobre charcos de lluvia en las bóvedas de Cristo
Un coro de niños hermosos arrasados por la guerra
O a punto de ser arrasados por la guerra
Unos sobre otros
Como luces atropelladas por un mar de luces todavía más grandes
Una pantalla infinita de luces chisporroteando en la caverna del lobo
Y obuses que caen espantando a la noche sobre excavaciones fulminantes
II
Esos niños son cualquier hombre, Jim
No llores, no te apenes
Nada más que otros perdidos en la ciénaga del tiempo
Tu mismo sentado a la orilla del mar
En espera de un nuevo año con las manos vacías
La salvación de Hualpencillo caerá por su peso, Jim
Y el mundo entero no es más que la cifra exagerada de una misma y gran caída
III
Tranquilo Jim, Tranquilo
Basta de llorar
Ya sé que las naves se han quemado con los cuerpos
Pero incluso así tienes el mar
El mar o Hualpencillo, Jim
¿Escuchaste? El mar o El Desierto
Así que Elige,
Pero deja ya de llorar, por favor
Estás viejo para esas cosas
¡Te lo dije, Jim!
Deja ya de comportarte como si fueras un cobarde.
Diario, sección IIIa, día XXV
I
No hay dolor en aquesa poesía, Jim
Puro simulacro sobre mantos de terciopelo
II
Uno/dos/tres gritos no bastan
Porque vasta es la noche y una sola
Y todos sus hijos son iguales
(Sombras congeladas sobre el columpio del hastío)
III
Poetas que se disfrazan de locos
Y rasgan vestiduras, pero sólo eso
Jamás han asestado un golpe que disloque una mandíbula
Sin embargo hablan de la muerte como si fueran Hamlet
regresando del mar
El mundo no es más que una gran bóveda, Jim
¿Lo entiendes?
Y así es como acabaremos
encerrados y ajenos
a cualquier final sorpresivo
IV
Mejor harías, Jim
En espera del glaucoma heredado de tu abuelo
Imitando su voz y su silencio
O de una vez por todas hazte a un lado
como tu propio padre
Así Jim, quietito tras los vidrios y a esperar, qué
La luz, el reflejo, otro rostro, quizá
Distinto al tuyo


