viernes, 14 de septiembre de 2007
Ultranovissmo chileno: Movimiento Poético del desplazamiento.
Situar el movimiento como un evento preciso es sólo una circunstancia histórica que carece por tanto de cualquier relevancia. El movimiento no ha llegado, y ni siquiera ha partido, pues el viaje, única y última forma del nomadismo que este movimiento erige como bastión, es un fin en sí mismo. A la luz de este último párrafo destacamos otra cualidad apreciable del movimiento: el contrasentido, el malentendido, toda vez que cualquier concepción del viaje es IMPOSIBLE. El poeta es el último nómada, y tan sólo en ese punto se encuentra el misterio de su supervivencia.
Marianela Osorio
El Espionaje
I Seguimiento
El insecto que voló millares de kilómetros,
sólo para espiarte
me dijo esta tarde
Que te vio mirar otras piernas
Que te oyó escuchar otras palabras
Y
Te creyó decir vocablos nuestros.
II Seguimiento
La lombriz que se arrastró millares de centímetros,
sólo para espiarte
me dijo esta noche
Que seguiste sus pasos
Que miras sus pechos más de lo debido
Y
Te creyó observarla con ojos nuestros.
III Seguimiento
La hormiga que penosamente viajó millares de milímetros,
sólo para ratificar,
me dijo esta madrugada
Que;
Quisiste acercártele lo suficiente
Quisiste pisar su sombra roída
Quisiste mirar tras su libertinaje ingenuo
Quisiste rozar su cabello con tus lentes
Quisiste poseer su abrigo de invierno
Y
Abrazar su cuerpo
para compartir el frío
- ……………………
Ya sin aliento la pequeña hormiga
(Y yo creyendo que el espionaje había concluido)
agregó ya casi amaneciendo;
Que corriste detrás de ella.
Que quisiste sentir su aroma
Tan
sólo
para esperanzar
que se trataba de mío.
--
Fin del seguimiento.
Aún yo estando a cientos de kilómetros.
Sebastian Escalona


Sebastian Escalona es el primer artista visual ultranovista, desde Santiago se confabula con la potencia de la poesía ultranovista. Sus aportes son un nuevo aliento a la escena plástica nacional, no contento con ello ha explorado, con éxito, en la dirección teatral, con su grupo de trabajo "teatrosolo". Este fotograma es un extracto de su propuesta plástica, video arte, Knockout.
jueves, 19 de julio de 2007
FELIPE FUENTEALBA
LEA EL LAUREADO CUENTO; "LEVIATAN" DE FELIPE FUENTEALBA , EN WWW.CIUDADINVISIBLE.CL
domingo, 15 de julio de 2007
ALONSO TAPIA

Nosocomio
De la enfermedad como decisión propia
Alguien dice que viaja.
Y entonces lo hace.
Deja, aproximadamente,
Toda una vida, un gran estanco,
Una bacinica que pesa
Como los mil demonios.
“somos gatos salvajes
Quedamente adornados
en el traspatio”,
le dice su amigo
al oído.
Entonces lo hace.
Día uno
Una mandíbula Desvencijada
Como una ciudad
Cayendo
Dientes si,
Dientes no,
Esa es la vista al frente.
El pasillo que pierdo
Ahora
Es mi mejor espejo.
fichas
me hicieron una ficha,
mi número
el
un millón
de huesos
antes que yo.
Bitácora uno
La noche cero
Tiene un tiempo que no se mide
En horas o en días
O en lunas.
De ubicarlo en un mes,
Mejor olvidarse.
Comienza cuando ella desciende del tren
Y dice que aún no llega
I
Había un par de
Enfermeras
Muy putas
Bitácora dos
La noche cero comienza,
Pero no termina.
En ese espacio que es un rizo del tiempo,
Caben:
Los visajes oscuros que nos es dable imaginar a solas,
Las frases gastadas de una despedida,
Los poemas infernales que hacemos.
Sin recados
Ayer Los guardias
Me pasaron una llamada,
Era un amigo muerto, me hablaba de temas muertos.
Y sí, por supuesto
Que la voy amar por siempre, le dije,
y le colgué.
Estaba al otro lado del mundo,
Pero ya no importa, por que yo estoy también muerto ahora.
Bitácora tres
Aunque nos preocupamos
Siendo cuidadosos,
Esa noche a la
Que no quiero llamar cero,
Nos robaron.
De sus gabardinas a la mía
Tejieron sus manos invisibles
Sus murmullos afilados
Un camino de ausencia
Lo que hubo,
Lo que fue tocado,
Se hizo ausente
Olvido su peso
Y pertinencia.
Ellos eran la niebla
Esa noche.
II
Había un par de
Enfermeras
que nos bajaban la fiebre
Bitácora cuatro
Por otro lado
No hay una contraparte
No hay algo como “el día cero”
Que me sea aciago.
No hay mes cero,
No hay semana cero,
No hay año cero,
Solo una noche que se abrió
Como un grifo olvidado
III
Había un par de
Enfermeras
Muy atentas
De augurios
Sueño con vikingos de traje,
Sueño con perros salvajes,
Sueño con pistoleros a sueldo
Que vienen por mí,
Más cuando despierto
Son mis médicos de cabecera
Que vienen por mí.
IV
Una de las enfermeras
está preñada.
Ese hijo,
Si bien, nadie lo ha dicho,
Es de todos los terminales.
Nostalgia
Hablaste de una foto
(Me habías hecho una promesa)
Octogenaria
Antes de partir,
Antes de bajar,
Aún la noche de ausencias
Como una cometa sin hilo,
No caía, no había cifras, números neutros.
Y yo esperaba,
Sentado allá o acá,
Por mi correo, ¡que llegará!
Un extravío que intuía.
Yo mismo había perdido tu boca de grieta.
Una imagen que lleno de olvido mi busca
V
La enfermera ha muerto en el parto.
El niño ha sido adoptado
Por los terminales.
-un padre menos cada día-
-un padre nuevo al otro-
(Nada de cartas).
Bitácora cinco
A pesar de que he buscado
Y estoy cierto de haber visto
Sus rostros
No recuerdo, no recuerdo
Que la ciudad sea
De tal manera desierta
Ni que sus ladrones sean fantasmas
Tampoco recuerdo ese sonido de grifo irreparable
Ítaca
¿Como se llama el
Perro de Ulises,
Como se llama
Su mujer?.
Durante veinte años
Seré yo volviendo
Mientras teje un su mente
Una cura para todos los males
GLORIA SEPÚLVEDA

DE LO ANTÓNIMO EN EL NOMBRE
Cuando perdimos por completo
El miedo a la verticalidad de las vértebras
De improviso recordamos
Lo congénito de nuestra forma
Y enfrentados a esa nostalgia
Preferimos alejarnos
Descubriendo que de nuestras huellas
Perfectas constelaciones emergían.
Sí
Han intentado seducirme algunos demonios
Aparecieron tiernamente
En una oscuridad abrumadoramente bella.
Los llevé conmigo creyéndoles ángeles
Reconociéndolos exactos en las mismas melodías
Me acariciaron con sus espinas
Dejando hermosas cicatrices
De pronto incluso
De sus espaldas insolentes
Emergían alas inmensas
Parecían tan perfectos
Que nunca fui capaz de reconocer sus sombras
Espantándome la luz.
Estoicamente percibo:
Tu descomposición facial
No tornó, precisamente
A tan terrible belleza
Por ver a Judas
Besar mi mejilla izquierda.
He visto la magia
En rostros, que como el tuyo
Jamás podrían negarse
La siempre impresionante presencia
De la ira
Sin obstruir
La perfecta redondez de los ojos.
Ante la certeza
De no poder regresar a tu vientre
Quiero ser otro
Para no adivinar
La identidad de estas amantes
Que ocultas
Me sentencian a una melancolía incierta.
Quiero ser otro
Para no reconocer
En melodías añejas
Las sensaciones perdidas
De lo que fui en mi primera forma.
Quiero ser otro
Para que los gatos no me sigan
Ni esperen en mi puerta
Un alimento que escasea
Para no avergonzarme
Si me sorprendo en la mirada de los niños.
Ser otro
Construirme de nuevo el pasado
Ceder paciente a la posibilidad
De no entender
Tanta distancia, tanto silencio.
Ser otro
Aquí. Ahora
Ante la certeza de intuir
Que a tu vientre ya no puedo regresar.
Me quitaras de la conciencia
La arrogante luminosidad de estas gentes
Por que me azotan
Con el flagelo de su belleza.
Te ignorara lo pasado
Con tal de no revelarme
En ignominia silenciosa
Del presente en que ahora te veo
Lo antónimo en mi nombre.

