viernes, 14 de septiembre de 2007

Ultranovissmo chileno: Movimiento Poético del desplazamiento.

Siempre que se habla de un movimiento literario se busca precisar el origen del mismo, pues bien, es necesario precisar ya, que el movimiento literario denominado ultranovissmo cifra su valor en el desplazamiento, invalidando así cualquier atisbo de captura. No hay el origen.
Situar el movimiento como un evento preciso es sólo una circunstancia histórica que carece por tanto de cualquier relevancia. El movimiento no ha llegado, y ni siquiera ha partido, pues el viaje, única y última forma del nomadismo que este movimiento erige como bastión, es un fin en sí mismo. A la luz de este último párrafo destacamos otra cualidad apreciable del movimiento: el contrasentido, el malentendido, toda vez que cualquier concepción del viaje es IMPOSIBLE. El poeta es el último nómada, y tan sólo en ese punto se encuentra el misterio de su supervivencia.

Marianela Osorio

Marianela Osorio tiene 16 años. Su inquietud por la literatura la ha llevado a confabularse con el movimiento Ultranovista. Desde Iquique escucha el murmullo poético para capturarlo. Su ritmo de lectura y escritura es sorprendente. No tenemos ninguna duda de que Marianela seguirá creciendo y que ella será una de las voces femeninas que renovará y dará nueva vida al escenario poético chileno.


El Espionaje


I Seguimiento

El insecto que voló millares de kilómetros,
sólo para espiarte

me dijo esta tarde

Que te vio mirar otras piernas
Que te oyó escuchar otras palabras

Y

Te creyó decir vocablos nuestros.


II Seguimiento

La lombriz que se arrastró millares de centímetros,
sólo para espiarte

me dijo esta noche

Que seguiste sus pasos
Que miras sus pechos más de lo debido

Y

Te creyó observarla con ojos nuestros.


III Seguimiento

La hormiga que penosamente viajó millares de milímetros,
sólo para ratificar,

me dijo esta madrugada

Que;

Quisiste acercártele lo suficiente
Quisiste pisar su sombra roída
Quisiste mirar tras su libertinaje ingenuo
Quisiste rozar su cabello con tus lentes
Quisiste poseer su abrigo de invierno

Y

Abrazar su cuerpo
para compartir el frío

- ……………………

Ya sin aliento la pequeña hormiga

(Y yo creyendo que el espionaje había concluido)

agregó ya casi amaneciendo;


Que corriste detrás de ella.
Que quisiste sentir su aroma

Tan
sólo

para esperanzar
que se trataba de mío.

--

Fin del seguimiento.

Aún yo estando a cientos de kilómetros.

Sebastian Escalona






































Sebastian Escalona es el primer artista visual ultranovista, desde Santiago se confabula con la potencia de la poesía ultranovista. Sus aportes son un nuevo aliento a la escena plástica nacional, no contento con ello ha explorado, con éxito, en la dirección teatral, con su grupo de trabajo "teatrosolo". Este fotograma es un extracto de su propuesta plástica, video arte, Knockout.


jueves, 19 de julio de 2007

Ultranovissmo chileno: Movimiento Poético del desplazamiento.


FELIPE FUENTEALBA


Podríamos decir que Felipe Fuentealba se perfila como el primer crítico literario ultranovista, que ha podido superar el desafío de la hoja en blanco. Allí radica su esencial valor dentro del movimiento, en su asombrosa capacidad de desplazarse y dejar la huella para los demás nómadas. Felipe cumple con las condiciones fundamentales de un ultranovista.


LEA EL LAUREADO CUENTO; "LEVIATAN" DE FELIPE FUENTEALBA , EN WWW.CIUDADINVISIBLE.CL


domingo, 15 de julio de 2007

ALONSO TAPIA

















Nosocomio

De la enfermedad como decisión propia

Alguien dice que viaja.

Y entonces lo hace.

Deja, aproximadamente,

Toda una vida, un gran estanco,

Una bacinica que pesa

Como los mil demonios.

“somos gatos salvajes

Quedamente adornados

en el traspatio”,

le dice su amigo

al oído.

Entonces lo hace.

Día uno

Una mandíbula Desvencijada

Como una ciudad

Cayendo

Dientes si,

Dientes no,

Esa es la vista al frente.

El pasillo que pierdo

Ahora

Es mi mejor espejo.


fichas

me hicieron una ficha,

mi número

el

un millón

de huesos

antes que yo.


Bitácora uno

La noche cero

Tiene un tiempo que no se mide

En horas o en días

O en lunas.

De ubicarlo en un mes,

Mejor olvidarse.

Comienza cuando ella desciende del tren

Y dice que aún no llega

I

Había un par de

Enfermeras

Muy putas


Bitácora dos

La noche cero comienza,

Pero no termina.

En ese espacio que es un rizo del tiempo,

Caben:

Los visajes oscuros que nos es dable imaginar a solas,

Las frases gastadas de una despedida,

Los poemas infernales que hacemos.

Sin recados

Ayer Los guardias

Me pasaron una llamada,

Era un amigo muerto, me hablaba de temas muertos.

Y sí, por supuesto

Que la voy amar por siempre, le dije,

y le colgué.

Estaba al otro lado del mundo,

Pero ya no importa, por que yo estoy también muerto ahora.


Bitácora tres

Aunque nos preocupamos

Siendo cuidadosos,

Esa noche a la

Que no quiero llamar cero,

Nos robaron.

De sus gabardinas a la mía

Tejieron sus manos invisibles

Sus murmullos afilados

Un camino de ausencia

Lo que hubo,

Lo que fue tocado,

Se hizo ausente

Olvido su peso

Y pertinencia.

Ellos eran la niebla

Esa noche.

II

Había un par de

Enfermeras

que nos bajaban la fiebre

Bitácora cuatro

Por otro lado

No hay una contraparte

No hay algo como “el día cero”

Que me sea aciago.

No hay mes cero,

No hay semana cero,

No hay año cero,

Solo una noche que se abrió

Como un grifo olvidado


III

Había un par de

Enfermeras

Muy atentas


De augurios

Sueño con vikingos de traje,

Sueño con perros salvajes,

Sueño con pistoleros a sueldo

Que vienen por mí,

Más cuando despierto

Son mis médicos de cabecera

Que vienen por mí.


IV

Una de las enfermeras

está preñada.

Ese hijo,

Si bien, nadie lo ha dicho,

Es de todos los terminales.


Nostalgia

Hablaste de una foto

(Me habías hecho una promesa)

Octogenaria

Antes de partir,

Antes de bajar,

Aún la noche de ausencias

Como una cometa sin hilo,

No caía, no había cifras, números neutros.

Y yo esperaba,

Sentado allá o acá,

Por mi correo, ¡que llegará!

Un extravío que intuía.

Yo mismo había perdido tu boca de grieta.

Una imagen que lleno de olvido mi busca

V

La enfermera ha muerto en el parto.

El niño ha sido adoptado

Por los terminales.

-un padre menos cada día-

-un padre nuevo al otro-

(Nada de cartas).

Bitácora cinco

A pesar de que he buscado

Y estoy cierto de haber visto

Sus rostros

No recuerdo, no recuerdo

Que la ciudad sea

De tal manera desierta

Ni que sus ladrones sean fantasmas

Tampoco recuerdo ese sonido de grifo irreparable


Ítaca

¿Como se llama el

Perro de Ulises,

Como se llama

Su mujer?.

Durante veinte años

Seré yo volviendo

Mientras teje un su mente

Una cura para todos los males

GLORIA SEPÚLVEDA

Gloria Sepúlveda es la primera mujer ultranovista en Chile. Su formación intelectual parte a los doce con la lectura enceguecedora de Woolf y ha continuado ininterrumpidamente muy pesar de los avatares del tiempo y el espacio. Su potencia creadora e intelectual la perfilan como uno de los pilares del ultranovissmo.












DE LO ANTÓNIMO EN EL NOMBRE



Cuando perdimos por completo

El miedo a la verticalidad de las vértebras

De improviso recordamos

Lo congénito de nuestra forma

Y enfrentados a esa nostalgia

Preferimos alejarnos

Descubriendo que de nuestras huellas

Perfectas constelaciones emergían.


...

Han intentado seducirme algunos demonios

Aparecieron tiernamente

En una oscuridad abrumadoramente bella.

Los llevé conmigo creyéndoles ángeles

Reconociéndolos exactos en las mismas melodías

Me acariciaron con sus espinas

Dejando hermosas cicatrices

De pronto incluso

De sus espaldas insolentes

Emergían alas inmensas

Parecían tan perfectos

Que nunca fui capaz de reconocer sus sombras

Espantándome la luz.

...


Estoicamente percibo:

Tu descomposición facial

No tornó, precisamente

A tan terrible belleza

Por ver a Judas

Besar mi mejilla izquierda.

He visto la magia

En rostros, que como el tuyo

Jamás podrían negarse

La siempre impresionante presencia

De la ira

Sin obstruir

La perfecta redondez de los ojos.

...


Ante la certeza

De no poder regresar a tu vientre

Quiero ser otro

Para no adivinar

La identidad de estas amantes

Que ocultas

Me sentencian a una melancolía incierta.

Quiero ser otro

Para no reconocer

En melodías añejas

Las sensaciones perdidas

De lo que fui en mi primera forma.

Quiero ser otro

Para que los gatos no me sigan

Ni esperen en mi puerta

Un alimento que escasea

Para no avergonzarme

Si me sorprendo en la mirada de los niños.

Ser otro

Construirme de nuevo el pasado

Ceder paciente a la posibilidad

De no entender

Tanta distancia, tanto silencio.

Ser otro

Aquí. Ahora

Ante la certeza de intuir

Que a tu vientre ya no puedo regresar.

Me quitaras de la conciencia

La arrogante luminosidad de estas gentes

Por que me azotan

Con el flagelo de su belleza.

Te ignorara lo pasado

Con tal de no revelarme

En ignominia silenciosa

Del presente en que ahora te veo

Lo antónimo en mi nombre.